Saturday, August 22, 2009

Memorias de una Pulga - The Autobiography of a Flea

Producida por los hermanos Mitchell y dirigida por su colaboradora Sharon McNight, “Memorias de una pulga” fue la primera incursión seria del porno en el cine de época. Divertida, anticlerical y trangresora, la película ha pasado a la historia por su ingeniosa trama.

Jim y Artie Mitchell eran la pareja de moda en los ambientes “underground” de San Francisco a mediados de los 70. Con dos películas X de indudable éxito en su haber, la dirección del O’Farrell Theater como estandarte de una cadena de 11 salas de exhibición de cine para adultos a lo largo de la Costa Oeste y una legión de seguidores que alababa su espíritu libertario, los hermanos Mitchell eran los auténticos popes de la contracultura californiana.

Después de sus dos primeros filmes, los Mitchell asumieron el reto de dirigir la primera superproducción X de la historia. Rodada en el verano de 1974 (aunque definitivamente acabada más de un año después), “Sodoma y Gomorra” fue un fracaso comercial de grandes dimensiones a causa de los problemas acaecidos durante todo el proceso de producción. Escamados por la experiencia, volverían a la carga en 1976 con apuestas más seguras: el montaje de “Inside Marilyn Chambers”, un refrito de escenas de la actriz no incluidas en las versiones definitivas de sus anteriores éxitos, la dirección en solitario por parte de Artie de “CB Mammas”, un vehículo promocional de la semiolvidada actriz Leslie Bovee, y la producción de un ambicioso filme de época.

Porque “Memorias de una pulga” fue el primer intento serio (esto es, sin anacronismos disparatados) de filmar un porno ambientado en la libertina Europa de pelucas y rapé. Basado en un clásico anónimo de la literatura inglesa de 1881, los Mitchell supervisaron un proyecto cuya dirección habían encomendado a Sharon McNight, antigua cantante de cabaret y eventual compañera sentimental de Jim. Contaron con un desahogado presupuesto, contrataron a buen precio (Annette Haven llegó a cobrar 1.000 dólares por día de rodaje) a lo más granado de los interpretes que trabajaban en la Costa Oeste y concibieron un filme provocador, anticlerical y profundamente divertido que fue muy bien recibido por la crítica y el público.

Además, la película cedió, por primera vez en el género, la voz narrativa a un personaje oculto: una simpática pulga que observa, desde la atalaya privilegiada que le proporciona el vello púbico de la protagonista, el comportamiento de los humanos. Una forma de proceder libertina, plagada de toques sadianos, en la que el sexo tiene un valor incalculable. En ese ambiente, “Memorias de una pulga” es un sano ejercicio dionisíaco, punteado por bromas (las continuas referencias al enorme miembro de John Holmes), críticas a la institución eclesiástica y punzantes referencias a los valores más asentados de la sociedad burguesa.

Pese a su buena acogida, la película ha pasado a la historia del porno más por su condición de clásico, como representación de una época en la que el cine X busca su identidad como género, que por su carga sexual. La presencia de una nómina irrepetible de actores y actrices está al servicio de una historia bien contada, divertida y sarcástica en la que el sexo es sólo un elemento marginal y no el protagonista de la cinta.



The Autobiography of a Flea. EEUU. 1976.

Actores: Jean Jennings, John C. Holmes, Paul Thomas, Dale Meador, Annette Haven, John Leslie, Joanna Hidden, Mitch Mandell, John Rolling, Michael Dolan, Ken Scudder, John Tate, Maxine McNight, Kristen Huston, Max Mitchell, Jeffery Armstrong, Billy Boyer, Nancy Ford, Gerd Mairandres, Artie Mitchell, Warren Pierce.

Producción: James y Artie Mitchell.

Dirección: Sharon McNight.


Autor Paco Gisbert

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